Estaremos de acuerdo que unas de las cosas más complicadas o al menos más importantes que hacemos en esta vida, es la de educar a nuestros hijos.
Primero, pues porque así como nos preparamos para sacar unas oposiciones, una carrera universitaria o para poder conducir, deberíamos de hacerlo también cuando somos padres.
Si, para ser padres, no hace falta mucho tiempo y esfuerzo (sobre todo para el papá 🙂) pero sin embargo el educar de la mejor manera posible, si que lo requiere, y más en estos tiempos que corren, cuando han cambiado tanto, a los que tuvimos, cuando nosotros fuimos niños. Sin embargo, la educación no ha cambiado, de hecho, muchas veces educamos, con roles heredados de nuestros padres, abuelos, con las mismas creencias, normas, y no nos planteamos si de verdad es conveniente hacerlo de la misma manera.
Considero que si lo que más queremos en este mundo son a los hijos, deberíamos de estar lo mejor preparado posible, para educarlos, siempre indagando, leyendo, viendo videos, desde que nacen, hasta que se hacen adultos, pues cada fase (infancia, pubertad, adolescencia) es un mundo diferente, con necesidades diferentes.
Pero a parte ya, de la formación, otro aspecto, si cabe más importante, es del autocuidado. Si, porque nuestro bienestar personal es vital para la salud de toda nuestra familia.
Si nosotros nos sentimos estresados, angustiados, tristes, cómo vas a educar de la mejor manera a tus hijos.
Para el cuidado de los niños, se necesita mucha paciencia.
Los niños son esponjas, que absorben todas las emociones sobre todo de sus padres.
Para poder darles el apoyo, el amor, la escucha, la comunicación que necesitan, nosotros debemos de estar en nuestra mejor versión, como crees que afrontarías una disputa con tu hijo, si estuvieras cansada, irascible, con la mente puesta en lo que tienes que hacer al día siguiente.
Siempre digo que a la persona que debes de querer y cuidar más no es a tu hijo, sino a ti mismo/a. No es egoísmo, sino que tu hijo necesita a unos padres que les puedan dar lo mejor de ellos mismos, ese tiempo de calidad, que solo va a venir si nos encontramos muy a gusto con nosotros mismos, y lo más emocionalmente sano posible.
Además cuidándonos , también estamos educando a nuestros hijos, a quererse más a sí mismos, a confiar en ellos, a que no hay nadie que te pueda hacer daño, si tu no lo permites, con lo que podrán adquirir una buena autoestima, tan importante en la niñez y adolescencia.
Tienes que averiguar que es lo que te relaja, que es lo que te apetece hacer y te viene bien, para desconectar de todo el ruido emocional que tenemos a diario, bien podría ser un baño en espuma, una meditación, ver un capítulo de tu serie favorita, leer un libro, hacer deporte, comer tu plato favorito, irte a dar un paseo solo, escuchar música… tú mejor que nadie te conoces, y sabes que es lo que necesitas para desconectar. Una desconexión de vez en cuando, te da fuerza para seguir, para coger más confianza, para descansar tu mente, para vivir más el presente, en resumidas cuentas, para vivir más plenamente con tus 5 sentidos.
Busca tu rutina de autocuidado, la que mejor te convenga, la que sea más adecuada a ti, y quiérete más, que tus hijos te lo agradecerán.
